ECONOMÍA COLABORATIVA, CONSECUENCIA DE LA DIGITALIZACIÓN

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Que existan más profesionales que oportunidades laborales, no es un secreto. Como tampoco lo es que la población en su afán de mitigar dicha falta de empleo ha creado sus propias formas de generar ingresos. Muchos de ellos han optado por la creación de empresas, pero las complicaciones que esto conlleva han incentivado a que otros sólo se dediquen a ofertar sus servicios como independientes.

La necesidad entonces de potencializar los canales y posibilidades de ofertar los servicios de los independientes, hizo que encontraran en digital su lugar más cómodo y productivo. De esta manera, las muchas posibilidades que obtienen les garantiza una estabilidad económica, que si bien les exige al mismo tiempo mucha constancia (porque así es que funciona), los resultados también suelen ser más positivos. Vender productos y servicios sin necesidad de un local o empleados, es bastante rentable para un emprendedor sin mucho capital.

Ahora bien, esto no es un trabajo en solitario pues esta modalidad entrelaza, conecta a las personas que ofrecen algo con quien está en búsqueda de ellas, tomando así el nombre de ECONOMÍA COLABORATIVA. Y es que también favorece a los compradores debido a su sistema personalizado de venta y a la amplia oferta con la que se topan en las vitrinas virtuales. Así es pues como se generan nuevas relaciones productivas que proveen la cooperación.

Este modelo de negocio trae más beneficios aún, entre ellos nos topamos con la ventaja que le representa al medio ambiente al generarse una reducción en la producción de objetos. Por ejemplo, dentro de la economía colaborativa hay quienes ponen en alquiler pertenencias costosas que finalmente van a darle poca utilidad, entonces al ponerlo a disposición a cambio de un módico costo, está generando rentabilidad a su producto y al mismo tiempo la posibilidad de que quien lo necesita por poco tiempo lo obtenga sin gastar mucho dinero ni sea contribuyente de la acumulación de objetos innecesarios. Incluso a las cosas que sí se les brinda una constante utilidad, se puede generar ingresos extras. Por ejemplo, si vas de viaje tu carro puede ser rentado a través de una plataforma justo por el tiempo que vas a estar por fuera. Una muestra exitosa de este modelo es Uber que funciona en diferentes países y por lo cual genera confianza en sus usuarios que en su mayor porcentaje son viajeros. Estos últimos son a la vez usuarios de plataformas que ofrecen hospedaje, incluso algunas de ellas de forma gratuita generando de esta forma una red de viajeros, reduciendo quizá uno de los gastos más elevados dentro de sus aventuras.

¿No es entonces un sistema integral? Más que una plataforma, nos atrevemos a decir que es el futuro del empleo, pues además facilita la diversificación de la ocupación, dando paso a la reducción del antiguo modelo de empresa que tanto han rechazado los millennials en búsqueda de generar ingresos con lo que saben y les gusta hacer. Todo esto es posible hasta para la población de bajo rango económico con el acceso a Internet, posibilitando en ellos una mejora en su calidad de vida, incentivando el flujo monetario y por ende el desarrollo de una sociedad-país.